El diseño gráfico y la literatura: los libros álbum

Libro Album

Los libros álbum están en circulación desde el siglo XX y, sin embargo, al día de hoy aún muchas personas los confunden con los libros ilustrados. En este artículo queremos contar la historia sobre cómo el diseño gráfico se abrió un espacio en el mundo literario a través de los libros álbum.

En primer lugar, hay que aclarar que el diseño no es ajeno a la producción de literatura ya que desde hace mucho tiempo se pueden encontrar posgrados en diseño editorial o similares. Pero es gracias al libro álbum que el diseño gráfico empezó a innovar en el campo.

¿Qué es un libro álbum?

Antes de comenzar, es necesario definir el libro álbum. Este es un libro con ilustraciones, imágenes y, algunas veces, texto. Aun así, se diferencia de sus contrapartes como la novela gráfica y el cómic en tanto en libro álbum puede prescindir del texto y sus imágenes son cruciales para la historia, es decir, son las encargadas de la narración. 

Asimismo, suelen ser más cortas que una novela gráfica y experimentan no solo desde la ilustración sino desde los materiales, de este modo, un libro álbum puede estar hecho de collages, diferentes papeles y, recientemente, de materiales audiovisuales gracias a los avances tecnológicos. 

Algunos de los más famosos son “Donde viven los monstruos” (1963) de Maurice Sendak y toda la obra de Anthony Browne, especialmente sus cuentos sobre Willy, el chimpancé. Browne, de hecho, estudió diseño gráfico en la Universidad de Arte Leeds. 

¿Cómo el diseño gráfico se apodero de la literatura?

Los libros ilustrados no son nada nuevo, hay registros de estos desde el siglo XVII. En ese entonces se utilizaban las imágenes para ayudar a analfabetas, en ese sentido, las ilustraciones se enfocaban en libros educativos para así llegar a cuanta población fuera posible y los litógrafos eran los encargados de producirlos y distribuirlos.

Mientras la literatura avanzaba, la imprenta también lo hacía. Los grabadores empezaron a innovar con los materiales con los que ilustraban, al mismo tiempo empezó a existir la concepción del “diseño” en múltiples áreas de la vida cotidiana. Este respondía a necesidades que antes no había y junto dos conceptos que vivían separados: funcionalidad y estética. 

Finalmente, en 1922, William Addison Dwiggins acuño el término “diseño gráfico” por primera vez. Este era la combinación de la estética, la publicidad y la funcionalidad. Pero no sería sino hasta los años 60 cuando Browne decidió adentrarse en la literatura.

Gracias a Browne, los diseñadores gráficos, fotógrafos e ilustradores comenzaron a narrar historias a través de imágenes. No solo esto, sino que experimentaron con la tipografía, las retículas, el color, el papel, etc. Todo para crear libros unificados cuyas historias dependían de todos los elementos que los componían. 

El libro álbum era –y es— un espacio ideal para los diseñadores en tanto pueden conceptualizar la historia de principio a fin. Al igual que en la publicidad, crean narrativas donde la tipografía es tan importante como el texto mismo. Estos han sido cruciales para ampliar el mercado literario, especialmente la literatura infantil y juvenil. 

Actualmente, los libro álbum ha incursionado en la utilización de recursos digitales. Por ejemplo, es posible encontrar una aplicación para la lectura de las aventuras de Peter Rabbit, un clásico infantil. Desde esta se reproducen sonidos y videoclips que enriquecen el libro.

En el mundo del habla hispana ya también se puede ver el avance del mercado del libro álbum, una de las series más famosas es el “Chigüiro” de Ivar Da Coll, ganador de múltiples premios y traducido al inglés. 

En este sentido, el libro álbum presenta una oportunidad de experimentación donde las habilidades de los diseñadores gráficos son óptimas. Así, al ser una carrera cada vez más estudiada solo queda esperar el crecimiento del género literario en Latinoamérica.